jueves, 12 de noviembre de 2009
LA BOCA DEL MONTE
-¿Sabes cómo podes darte cuenta que esta puta ciudad son ocho cuadras pegadas a un parque central? -Le dijo mientras pagaba la primera ronda de de Pilsen 6.0
-Cómo?- respondió con ansiedad Guillermo.
-Es sencillo guevón, nada más te exijo atención. Yo le llamo el método del friometro.
Guillermo comenzaba a interesarse cada vez más en lo que el gordo Jara le contaba esa tarde frente a la avenida segunda.
-Mirá- continuó diciendo mientras le hacía señas con las manos a la mesera para que le trajera el cenicero- Podes hacerlo con una birra o a lo sumo con dos, pero escuchame bien: nunca con más. En todo caso, ya verás con el tiempo que casi nunca se necesitara más de una birra para que te des cuenta de los resultados del método- y en medio de una carcajada descomunal sentencio: “medir a Chepe con unas frías”.
sábado, 7 de noviembre de 2009
VIENTOS RESOPLONES
Cuando el mundo occidental de finales del siglo XX, todavía no acababa de recoger los escombros que dejo la caída del muro de Berlín, resoplaban por América latina nuevos vientos; aquellos que señalaban que un nuevo tiempo había empezado y otro había muerto y con este último, habían fenecido también todos los proyecto de izquierda que durante buena parte del siglo XX habían poblado el subcontinente latinoamericano y que incluso, escasos años hacia atrás, se mantenían todavía vigentes. “La utopía desarmada. Intrigas, dilemas y promesas de la izquierda en América Latina” publicada por primera vez en 1993 por el mexicano Jorge Castañeda, es quizás un buen ejemplo de los nuevos vientos resoplones y es al mismo tiempo, una suerte de epitafio sobre el papel que había jugado la izquierda en Latinoamérica y que debía jugar a partir de la nueva coyuntura que se abría: dormir el sueño de los justos.
(Tomado del "Patriota del Golfo", abril de 1994)
viernes, 23 de octubre de 2009
Croniquitas del sur
Camino sigilosamente hasta llegar a la esquina de Dardinac y Antonia López de Bello; justo a un lado del chinamo esquinero que estaba cerrado, volviendo a ver en todas las direcciones, como quien trata de pasar el seguro de la puerta del sanitario de la casa, desabrocho la jareta del jeans y procedió a mear. “¿Acaso seguirá siendo Bellavista el Barrio más lindo de Santiago como me aseguraba la abuela hace tantos años?”, se preguntaba así mismo mientras el chorro de orines avinagrados bajaban sobre Antonia López de Bello. Fue cuando su mente volvía al tercer gol de la tricolor chilena contra los cafeteros, que sintió el primer rodillazo en la costilla, lo de más fue cuestión de porrazos, más rodillas y una sesión de patadas. Cuando ya estaban sobre él en el piso, pintada en letras blancas sobre una de las espaldas, salto a la vista la leyenda: Carabineros de Chile. El Bellavista se encontraba tomado por la euforia. “Hueon vamos para Suráfrica, ¿Cachay poh? Bielsa es grande” le escuche decir a otro carapintada que paseaba sobre Dardinac.
martes, 11 de agosto de 2009
Confesion de partes
El Hatillonauta
viernes, 7 de agosto de 2009
SOL SIETE +5
domingo, 5 de julio de 2009
ASESINOS

Isis Obed Murillo tenía 19 años, pero su cara era la de un niño. Su nombre será recordado con tristeza y con rabia en Honduras, porque ayer -a eso de las cuatro de la tarde y frente al aeropuerto de Tegucigalpa- un soldado cuadró su rifle, apretó el gatillo y la bala asesina -¿hay alguna que no lo sea?- entró por la nuca del muchacho. Isis estaba allí para esperar un regreso que no se produjo. El de Manuel Zelaya, presidente de Honduras hasta que un comando del Ejército lo secuestró y lo sacó del país para, inmediatamente después, colocar en su lugar a un tal Roberto Micheletti, cuya frase más repetida es: "Esto no es un golpe de Estado".
Pero sí es un golpe de Estado, claro que es un golpe de Estado. Si esto no fuera un golpe de Estado, Micheletti no estaría sentado ahora en la Casa Presidencial, el cuerpo de Isis no estaría tendido en la morgue del Hospital Escuela y esta crónica no se tendría que estar escribiendo en medio de un toque de queda. Un toque de queda que es cada noche más largo y más siniestro. Ayer, cuando el periodista se acercó al hospital para indagar el número cierto de víctimas durante los incidentes del aeropuerto, descubrió una realidad hasta entonces oculta. Una enfermera cuyo nombre no debe ser mencionado se prestó a guiarlo por salas atestadas de heridos de bala. "Están llegando desde hace varias noches", explica, "la policía los trae y los deja aquí. Todos tienen disparos recibidos durante el toque de queda. Algunos llegan muy mal. Fíjese en aquel, Marco, le dispararon en el cuello. Está muy grave. Nada de eso sale en los diarios".
A espaldas del hospital, en medio de una calle sin asfaltar, se encuentra la morgue. Isis Obed Murillo está aquí. Lo trajeron esta tarde, casi directamente desde el aeropuerto de Tegucigalpa. El muchacho, como muchos otros hondureños, había ido a esperar la llegada de Manuel Zelaya. El Gobierno surgido del golpe venía repitiendo desde primera hora de la mañana que no permitiría que el avión venezolano que traía a Zelaya desde Washington -donde la OEA había suspendido a Honduras- aterrizara en Toncontín. Pero allí estaban ellos, sus partidarios, jóvenes y mayores, mujeres y hombres, muchos con el rostro del Ché en sus camisetas y otros sin camiseta siquiera, luchando contra el calor y la emoción como buenamente podían. A pesar de la negativa, Zelaya declaró desde el avión: "Estaré llegando en 30 minutos". Y fue más o menos entonces cuando sus partidarios reunidos alrededor del aeropuerto intentaron acercarse más a las pistas, que ya habían sido tomadas por un gran despliegue del Ejército. Fue entonces cuando los soldados recibieron la orden de cargar con dureza. La carga incluyó numerosos disparos. Isis Obed ya se marchaba. Pero un disparo lo alcanzó por detrás, en la cabeza.
Hay unas imágenes de televisión grabadas por los periodistas Francho Barón y Arturo Lezcano que son sobrecogedoras. Un hombre porta el cuerpo inerte de Isis durante largo rato, ayudado por otros hombres, que buscan desesperadamente una ambulancia. En medio de la confusión, ese hombre vestido con una camiseta amarilla que se va tiñendo de rojo a cada paso sólo desea que Isis todavía respire, que no muera. Cuando por fin logra dejarlo en la cajuela de una camioneta que lo llevará al hospital, el hombre se vuelve hacia la cámara y derrama todo su dolor, toda su rabia: "La gente venía hacia atrás, porque ya estaban disparando. Y un militar, un antipatriota, un gorila maldito se cuadró y le disparó al amigo. Le pegó en la cabeza el balazo. Aún va respirando. Tenemos esperanza. Yo quiero que viva". Pero no vivió. Isis ya se había convertido en el primer muerto del golpe de Estado preparado por el general Romeo Vásquez, el jefe del Ejército de Honduras, y consumado por Roberto Micheletti.
Tras ser reprimidos a balazos, muchos de los manifestantes maldijeron el nombre del cardenal Óscar Rodríguez, quien en una alocución ante la nación se puso claramente del lado de los golpistas y exigió al presidente Zelaya que no regresara al país para evitar un baño de sangre. "Estas son las balas asesinas ordenadas por el cardenal Óscar Andrés Rodríguez", decía uno de los manifestantes mientras enseñaba varios casquillos recogidos del suelo, "porque bien dijo el cardenal que iba a haber sangre. ¡Y hubo sangre! ¡Hubo sangre!". Otro hombre lloraba agarrado a las rejas del aeropuerto: "Nos dispararon a quemarropa. No teníamos armas". De fondo, el eco de la palabra más coreada durante toda la tarde, dirigida a los soldados: "Asesinos, asesinos".
Una palabra que también se escuchaba anoche en el desbarajuste del Hospital Escuela. En un pasillo, con la bata llena de sangre, Denis Díaz Sola, de 52 años, agricultor de profesión, le contaba a este periódico: "Yo estaba frente al aeropuerto cuando los soldados empezaron a disparar. A mí me dieron un tiro en un testículo. Pude ver a muchos más que caían bajo las balas de los soldados".
A las diez de la noche -seis de la madrugada en España-, el presidente Manuel Zelaya compareció ante la prensa en El Salvador, a donde su avión tuvo que dirigirse. Junto a él, los presidentes de Ecuador, Argentina, Paraguay y El Salvador. Zelaya hizo un llamamiento a los soldados de su país para que no disparen más contra la población indefensa. Aun en el caso improbable de que la petición del presidente encontrase eco, ya sería demasiado tarde. Demasiado tarde para Honduras. Definitivamente tarde para Isis Obed Murillo, un muchacho de 19 años con cara de niño.
*http://www.elpais.com/articulo/internacional/golpe/Honduras/tine/sangre/frustrar/regreso/Zelaya/elpepuint/20090706elpepuint_6/Tes
sábado, 4 de julio de 2009
CARDENAL GOLPISTA
martes, 30 de junio de 2009
jueves, 18 de junio de 2009
INVIERNO
miércoles, 10 de junio de 2009
6 DE JUNIO / 1: 06 AM
jueves, 4 de junio de 2009
viernes, 29 de mayo de 2009
LAS MINAS DEL COBRE
Lo cierto del caso, es que me entere hasta hace poco de la actividad minera cuando asistí a una reunión de señoras que querían prenderle fuego a las minas. La discusión no admitía debate: o se cierran o se cierran, pero el negocio era tan redondo que donde manda la china no mandan las señoras. En “citysat”, a veces pasó por ingenuo, "cuantas veces olía al maldito plástico" y la gente decía: “Ya están sacando cobre” y efectivamente, la luz se empezaba a ir, yo ni me daba cuenta.
No tardaron en aparecer estudios de toda índolole que trataban sobre el tema: “Testimonios del plástico: entrevistas con el solidarismo piedrero”, “La ruta del cobre: la desaparicion de la ruta del riel”, “Nuevos escenarios sociales: El caso de las señoras quemaminas en Ciudad-Satélite”,“7 estrategias para un buen encadenamiento productivo con el sector minero: la oportunidad de cobre para salir del subdesarrollo”, “Nuevas toponimias en Ciudad Satelite”. Por su parte, la legación China en ciudad satélite, publicó un extenso informe de todo el ciclo productivo.
Unos meses después, cuando la actividad minera por fin desapareció y las noches se volvieron más oscuras, don Carlos Molina, con foco en mano y en la parada de los piratas, me lo aclaro todo:
-“Usted se imagina, hatillonauta, yo vi las fotos” -el viejo visiblemente consternado y con el llanto a flor de ojo continuo: “50 años de Fuerza y Luz y de guerra civil para terminar en los muros de una pared en China”.
domingo, 12 de abril de 2009
Invitación a Tarará
Confunde mis aguas y sus cementerios
con las cartas de los viajeros que aun escriben a mano:
“De viaje. Regreso un 9 de abril”,
Greytown muere todas las tardes
y ella dibuja en la Habana el danzón de los mares moribundos.
El San Juan es un reloj de arena.
Muy cerca, la boca de aguas dulces se escupe sobre los atlánticos
mientras El Maggiver 2 navega valiente sobre su herida de las 10 am,
en cubierta , canciones moribundas van atravesando el continente
Sobre tierra se me suman los abriles
mientras ella, al otro lado del mundo,
cabalga las orillas del son y los boleros
y me invita a esperarla en Tarará.
viernes, 20 de marzo de 2009
ATMOSFERA DE MATEQUILLA
CIUDADES CERCANAS
Todas sus calles y avenidas nacen o mueren en el mar. Anduve por la Habana. “Dame otro trago ahora cantinerito” cantan dos caballeros en avenida malecón, mientras mastican su cañita. Llego a la Bahía por Obispo y subo por O’Reylli, para después avanzar sobre Paseo del prado. De Habana Vieja a Vedado en maquina por Centro habana. Escalo grados en angulo de 45 hasta dar con la Universidad. Bajo por H y subo por 23, llego a Presidentes, sumo y resto, bajo por una vocal y doblo en números primos luego al contrario, regreso en consonantes y doblo en pares, hace rato ando caminando en círculos, pero no me pierdo; en la Habana siempre esta de cerca el mar, se oye o se ve. Lo que es mas: se intuye en al asfalto.
domingo, 18 de enero de 2009
REFRANEO FORZADO
como los perros que no ladran.
En la oscuridad asoman el diente y muerden
lunes, 15 de diciembre de 2008
MADRUGADA
"Y ellos caminan, lloran hasta la madrugada,
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente"
J. Sabines
Entre besos y tierra,
No han sido tantos los días los meses
Y los años, que han desfilado esperando
el vagón donde venía tu muerte.
Es hoy con la Pelirroja que el vagón
pasa. Resuena esa noche en
todos los tiempos en que angustia
tu muerte
Yo entonces, solo, paso por encima de la
certeza del tiempo en que te gastaste
Paso por el instante de tu último aire,
De tus ojos fríos,
el Día nase…
me despierto con
ella de la mano atravesando
las avenidas de su pelo rojo,
y muerdo rabioso las heridas de su delito
Uno pierde muchas cosas en una Madrugada.
Perdí por ejemplo, la bicicleta de las ruedas
cuadradas y una llave que no abre puertas.
domingo, 14 de diciembre de 2008
HISTORIA Y ACADEMIA
cuarta
domingo, 23 de noviembre de 2008
PELELE´S POEM
Te anunciaré mis dientes
como un perro de la noche
lleno de hormigas
levantaré tus senos en mis manos
para tocarlos con la lengua;
insuflado de pezón
podré fingir la muerte de mis hijos
antes de que vengan a enterrarme
con sus novias y sus duelos
y en la fila
de los hombres de buena voluntad desprestigiados
me veré crecer las uñas
mientras escampa esta furia de distancia
que te llevo.*
sábado, 22 de noviembre de 2008
jueves, 20 de noviembre de 2008
CIUDADES CERCANAS: "MANAGUA SALSA CITY"

miércoles, 19 de noviembre de 2008
JFK VISITA CIUDAD SATELITE
Ciudad Satélite aun no tenía demasiadas orbitaciones alrededor de San José el día en que Kennedy decidió visitarla. Venía sentado al lado de la ventana del helicóptero, entre asesores y cuerpos de seguridad.
El checo don Adalberto caminaba con prisa los mil cien metros exactos de su casa, a la plaza del barrio donde aterrizaría JFK. Un anochecido olor a Vodka se mezclaba con un tango salido de su higado. Los que lo recuerdan caminar esa tarde dicen que parecía que lo perseguían para matarlo y algo de razón tenían porque lo acosaba la idea de fracasar con el juramento que había hecho la noche anterior en “EL Castillo”.
De pronto Recordó que se cumpliría un año de la invasión a Cuba y eso lo ponía ansioso. Por muchos meses anduvo con la idea de encontrar a los culpables del fracaso por lo que decidió venir a Centroamérica, sin embargo, más allá de de todas estas preocupaciones volvía siempre a su mente la misma obsesión que desde meses atrás lo atormentaba.
Acababa con el tango y empezaba de nuevo a cantarlo hasta que lo despertó el zumbido de los motores en el aire. Fue mi tío, en hombros de mi abuelo, el que le mostró los tres helicópteros en el horizonte norte de la colonia, mientras la muchedumbre aguardaba la llegada. No se sabe como el checo llego a colarse entre los vecinos principales que esperaban con ansiedad la visita y ocupar un un espacio cerca de las casas nuevas.
Entonces pasaba o recordar las caricias secretas en medio de las piernas, los besos ocultos que empezaban por el lóbulo de la oreja izquierda y terminaban en el cuello y su lengua paseándose entre los pezones rojos de la rubia. Y volvía otra vez a escuchar “Happybirday mister President”, retumbando en su mente. En ese instante, cuando de nuevo llegaba a su fin la misma obsesión de los últimos seis meses, se escuchó la vos de un oficial que le dijo:
-You can to leave Mister President.
LA visita de John Fiztgerald Kennedy sería recordada para siempre entre los vecinos, por sus escasos cinco minutos presénciales en Ciudad Satélite. Poca gente supo que seguida de, “Welcome to Ciudad Satélite”, estaba la manta con letras rojas de don Adalberto, que Kennedy alcanzó a leer precipitando su retirada:
Why the killed?
jueves, 30 de octubre de 2008
FOTOGRAFIA
De esa tarde solo quedo la foto sin Flash. Del músico y su Banda Militar de 1922, algunas corcheas en la sangre.
lunes, 27 de octubre de 2008
domingo, 26 de octubre de 2008
CIUDADES CERCANAS

Son dos pájaros perdidos en la noche,
En la avenida Fernández Guell,
La trompeta, que también sabe esquivar confeti,
Deambula en su do menor de las
Los he visto escampar bajo las mesas
Cuando la noche quema las últimas naves del sur.
A veces transitan por el margen y
En el eco de su vuelo circulan mis pasos extraviados
CIUDAD SATELITE
En abril del 56, años antes de los primeros viajes al espacio, una comunidad puso sus pies, por primera vez, sobre